sábado, 27 de septiembre de 2014

HISTORIAL PEDAGÓGICO DE LOS ESTUDIANTES

Prof. Carlos A. Yampufé Requejo
DNI 16692033
Ana María es una niña de 7 años de edad y estudia en el segundo grado de primaria en la escuela de Soritor, el profesor Manuel se ha dado cuenta que Ana María al escribir tiene una letra muy distorsionada, el día que llegó su mamá a la escuela a conversar con Manuel, este le manifiesta que la letra de su hija casi no se entendía al escribir, la señora le cuenta que cuando su hija estaba estudiando en inicial, la profesora le enseñaba las letras tipo script y no ligada, sin embargo la profesora de primer grado le obligaba a escribir con letra ligada y Ana María tenía problemas al reconocer y escribir las letras ligadas, y ahora Ana María presenta estas dificultades. Manuel conversa con Ana María y le pide que escriba con letra script una oración y ella lo hace de manera entendible, el profesor se queda sorprendido y le dice que de aquí en adelante podía escribir mejor con letra escript.

Ernesto también es un estudiante de segundo grado del colegio de Canchachalá, y su maestro por más que le dice que en las sumas de números de más de una cifra, las unidades deben ir hacia la derecha, él coloca la unidad en el centro o hacia la izquierda, la profesora le hace conocer al director que Ernesto no puede realizar operaciones aritméticas y que ya no sabe cómo explicarle “creo que es necesario que le hagan una evaluación psicopedagógica por que el niño ya parece retrasado mental”. En educación inicial, Ernesto no había desarrollado la noción de lateralidad.

La dificultad de Ana María y Ernesto se presenta en varios estudiantes y en diferentes circunstancias, muchas veces no por “problemas de aprendizaje” de los estudiantes sino porque no reconocemos que procesos han aprendido nuestras niñas y niños antes de tenerlos en el aula o que dificultades presentan. Los docentes, a igual que lo médicos cuando observan el historial de su paciente, debemos reconocer que avances y dificultades tienen nuestros estudiantes, esto no pasa solo por el hecho de realizar una “evaluación de entrada o diagnostico” sino que nuestro sistema educativo debe contar con un historial de los estudiantes que cada fin de año la/el docente pueda describir de manera muy resumida el nivel de avance o dificultad de los niños, y que la maestra o maestro que asuma la labor pedagógica el siguiente año reciba conjuntamente con los niños ese historial personal de cada uno y pueda entender que a partir de ello pueda tener una caracterización personal de su estudiante para el uso de la metodología pertinente y el logro de aprendizajes previstos.

Es necesario que a partir de los aprendizajes fundamentales, las competencias, capacidades e indicadores, elaboremos una historia pedagógica de cada estudiante, resumido, que permita reconocer el nivel de avance o dificultades en las habilidades tanto del pensamiento, motrices y socioemocionales de nuestros estudiantes, a partir de ello el docente podrá tener un abanico de estrategias para que, desde el nivel en que se encuentra el estudiante, se pueda avanzar con sus aprendizajes. La libreta o informe de mis progresos no cumple con este propósito.