martes, 14 de agosto de 2012

Propuestas para análisis y discusión


Proyecto de Ley de Reforma Magisterial al debate

Carlos Yampufé Requejo

A la luz de la propuesta hecha por el Consejo de Ministros, sometiendo a debate y posible aprobación del proyecto de Ley de Reforma Magisterial, conocido el texto del mismo se puede hacer un estudio, no despolitizado ya que toda propuesta tiene un fondo político, sino mas bien técnico, en base a la política educativa establecida como marco legal en nuestro país.

A inicios del año 2007 se aprueba el Proyecto Educativo Nacional (PEN) mediante R.S. N° 001-2007-ED, como política educativa del estado peruano al 2021, el mismo que en el tercero de sus seis objetivos estratégicos plantea que “Maestros bien preparados ejercen profesionalmente la docencia”, especificado en la política 11.1 “evaluar a los docentes para el ingreso y permanencia en la Carrera Pública Magisterial y su asignación laboral” y en la política 11.2 “vincular lo ascensos e incrementos salariales al desempeño profesional y a las condiciones de trabajo”.

Es indudable que toda acción profesional merece desarrollar su propia cultura de evaluación para mejorar. En nuestro caso, la razón de la labor docente son los aprendizajes de los estudiantes, en este sentido miremos no solo la situación laboral de los maestros, sino también los aprendizajes de los niños y niñas, poniéndonos en la situación de un padre o una madre de familia que matricula a su menor hijo en una escuela pública con la esperanza que desarrolle aprendizajes de calidad con equidad. ¿Qué podríamos decir de las expectativas que tienen los padres de familia para con la escuela, para con los docentes y para con sus hijos?, lo más lógico es pensar que la escuela sea acogedora, que los docentes estén bien preparados y ejerzan profesionalmente su labor y que sus hijos obtengan aprendizajes significativos y de calidad.

En el proyecto de ley se trata de dar un gran paso hacia la unificación del magisterio en un solo régimen laboral, pero premiando a unos y castigando a otros (por lo menos al momento de insertarse). Se puede mas bien proponer que la eliminación de las escalas profesionales y remunerativas de los dos regímenes actuales (ley del profesorado y CPM) y la creación de una nueva única para todos los maestros se haga sin perjudicar a ninguno de ellos, promoviendo no niveles sino otro tipo de escala (podría ser estadios, categorías, etc.) eliminando uno de los principales objetos de discusión los niveles magisteriales. Así mismo esta propuesta debe fundamentarse en el trato igualitario e inclusivo para todos los docentes haciendo que esta reforma se haga efectiva desde el inicio, como primer paso promoviendo las evaluaciones para ubicación de todos los maestros en la escala que les correspondería según su desempeño y experiencia, cabe destacar que esta evaluación debe tener un énfasis en el desempeño y experiencia profesional, así como de reconocimiento de los éxitos obtenidos durante su vida profesional y no solo en la presentación de documentos de estudios. Es decir no deberíamos empezar por colocar en una u otra escala sino en evaluar para la ubicación de la escala que le correspondería, exactamente al contrario de lo que se propone en el proyecto de ley. Es sabido que esta propuesta requiere de un aumento significativo del presupuesto, pero ¿porque no hacer hoy lo que queremos a hacer mañana?. Si ordenamos de esta manera el proyecto de ley,  su finalidad se articularía con el propósito de que la evaluación del desempeño esté ligada al ascenso de la escala remunerativa del docente, tal como lo estipula el PEN.

Ahora si ya los maestros estarían dentro de una nueva escala remunerativa, el siguiente paso es la evaluación de permanencia en la carrera magisterial, quiere decir si su desempeño es lo suficientemente adecuado para hacer que los estudiantes logren aprendizajes de calidad. Aquí volvemos a la perspectiva del estudiante y sus aprendizajes, no puede ser posible que un docente que no desarrolle correctamente su labor docente siga desempeñándose con aula a cargo ¿qué culpa tienen los estudiantes de estar castigados con el mal desempeño de un docente?, ya que luego de una primera evaluación el docente seguirá con aula a cargo y con un proceso de capacitación y si sale nuevamente desaprobado se le sigue capacitando y con aula cargo, para que luego de una tercera evaluación consecutiva que salga desaprobado recién se le retire de la carrera magisterial, con estudiantes que han recibido al docente con mal desempeño desde su primera evaluación, vale decir que luego de dos años de malos aprendizajes los estudiantes recién podrían recibir a un docente con buen desempeño, algo que no es justo. Es preciso también modificar esta propuesta de mejora para que desde un inicio los estudiantes puedan acceder a aprendizajes coherentes con sus demandas, haciendo que el maestro que no logre tener un buen desempeño no tenga aula a cargo sino que asuma un trabajo de apoyo administrativo y de investigación a la labor del docente que si obtuvo un buen desempeño, en este caso el docente que si obtiene un buen desempeño se convierta en mentor teniendo bajo su responsabilidad al docente que no lo obtuvo, quien a su vez sigue siendo capacitado para que en una próxima evaluación pueda intentar acceder a la carrera magisterial.

Además en el proyecto de ley se amplia el alcance a los especialistas, directores de gestión pedagógica y directores de ugel, acción que permite reivindicar la labor que se desarrolla en las instancias de gestión desde el aspecto pedagógico pero deja de lado la incorporación del Director Regional de Educación, pudiendo acceder a este cargo cualquier profesional. La experiencia demuestra en las regiones que las gestiones de profesionales que no se encuentran comprendidos en la carrera magisterial, lejos de mejorar, obstruyen el desarrollo educativo de la región, motivo por el cual la ley debe contemplar que para acceder al cargo de Director Regional de Educación se pueda designar como cargo de confianza del gobierno regional a un profesional comprendido en la ley del magisterio. Por último debemos hacer que nuestra legislación y gestión educativa tenga rostro de maestro, corazón de maestro, pensamiento de maestro y prácticas de maestro.